Obligaciones internacionales en tratados: TRIPS y el acceso a medicamentos genéricos

En 1995, el mundo cambió para los pacientes que necesitaban medicamentos baratos. El Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (TRIPS), creado por la Organización Mundial del Comercio (OMC), estableció reglas que obligaron a todos los países miembros a proteger las patentes de medicamentos durante 20 años. Para muchas naciones, esto significó el fin de la producción local de genéricos. Antes de TRIPS, países como India fabricaban medicamentos esenciales a un costo de solo el 5% del precio de los originales. Hoy, ese acceso se ha reducido drásticamente en los países más pobres, donde 2 mil millones de personas aún no pueden conseguir los medicamentos que necesitan.

¿Qué es TRIPS y por qué importa para los medicamentos?

TRIPS no es un tratado cualquiera. Es un acuerdo internacional vinculante que exige a 164 países miembros de la OMC proteger las patentes farmacéuticas por 20 años desde su solicitud. Esto significa que, aunque una droga haya sido inventada hace 15 años, ninguna empresa puede producir una versión más barata hasta que pasen esas dos décadas. La intención original era fomentar la innovación, pero el efecto real ha sido crear monopolios legales que mantienen los precios altos. En países como Brasil o Tailandia, antes de TRIPS, los genéricos de antirretrovirales costaban 10 veces menos que los originales. Hoy, incluso con flexibilidades, esos ahorros son difíciles de lograr.

TRIPS también impone requisitos técnicos que limitan la producción de genéricos. Por ejemplo, no permite patentar sustancias naturales, pero sí permite patentar versiones sintéticas de esas mismas sustancias. Esto ha permitido a las farmacéuticas extender sus monopolios con pequeños cambios en la fórmula, una práctica conocida como "evergreening". Además, el acuerdo exige que las patentes se otorguen sin discriminación, lo que significa que un medicamento para el VIH tiene los mismos derechos que uno para la diabetes, sin importar cuántas personas lo necesitan.

Las flexibilidades que nadie usa

En 2001, los países miembros de la OMC firmaron la Declaración de Doha, que reconocía que la salud pública puede ser más importante que las patentes. Decían que los países podían emitir licencias obligatorias: es decir, autorizar a otras empresas a producir genéricos sin el consentimiento del patentador, siempre que pagaran una compensación. Parecía una salida. Pero la realidad fue distinta.

La licencia obligatoria es legal, pero difícil. Para usarla, un país debe notificar a la OMC, demostrar que intentó negociar con la empresa patentaria (aunque eso no siempre es obligatorio), y asegurar que la producción sea solo para su mercado interno. Esto es un problema para países sin industria farmacéutica. ¿Cómo importan medicamentos genéricos si no pueden producirlos ellos mismos? La respuesta fue el Protocolo de 2005, que creó un sistema para exportar genéricos bajo licencia obligatoria. Se llamaba Article 31bis.

Pero este sistema ha funcionado una sola vez. En 2008, Rwanda importó medicamentos contra el VIH de Canadá. El proceso tomó cuatro años. Se necesitó ayuda de Médicos Sin Fronteras, el PNUD y una empresa canadiense dispuesta a asumir el riesgo. El costo final fue un 30% más alto que si Rwanda hubiera tenido su propia fábrica. Desde entonces, nadie más lo ha usado. ¿Por qué? Porque el proceso tiene 78 pasos administrativos, requiere notificaciones formales en inglés, y muchos países temen represalias comerciales.

Las consecuencias políticas de usar las flexibilidades

Usar una licencia obligatoria no es solo un trámite legal. Es un acto político que puede costar caro. En 2006, Tailandia emitió licencias obligatorias para medicamentos contra el VIH, la hipertensión y el cáncer. Los precios cayeron entre un 30% y un 80%. Pero Estados Unidos respondió retirando a Tailandia del sistema de preferencias comerciales (GSP), lo que le costó al país 57 millones de dólares al año en exportaciones. Brasil enfrentó lo mismo en 2007, cuando intentó producir genéricos del efavirenz. Fue colocado en la "Lista de Vigilancia Prioritaria" de la Oficina de Representantes de Comercio de EE.UU. durante dos años.

En 1997, Sudáfrica intentó modificar su ley para permitir la importación paralela y las licencias obligatorias. 39 empresas farmacéuticas lo demandaron. La campaña global de activistas y organizaciones de salud obligó a retirar la demanda, pero el mensaje quedó claro: desafiar las patentes tiene consecuencias. Un estudio de la ONU encontró que entre 2007 y 2015, hubo 423 amenazas de represalias comerciales contra países que consideraban usar flexibilidades de TRIPS.

Un trabajador de salud sostiene una botella de medicamentos de Rwanda, rodeado por una tormenta de papeles burocráticos.

La alternativa: licencias voluntarias y el Pool de Patentes

En lugar de usar licencias obligatorias, muchas organizaciones recurren a licencias voluntarias. El Medicines Patent Pool (MPP) negocia con farmacéuticas para que compartan sus patentes con productores de genéricos. Hasta 2022, el MPP había permitido la producción de genéricos de 44 medicamentos en 118 países. Pero eso representa solo el 1,2% de todos los medicamentos patentados. La mayoría de las licencias se enfocan en el VIH, dejando fuera enfermedades como la tuberculosis, la hepatitis C o el cáncer. Además, las empresas mantienen el control sobre qué países pueden recibir los genéricos. Por ejemplo, muchas licencias no se aplican en países con ingresos medios, incluso si tienen altas tasas de enfermedad.

El MPP no es una solución universal. Es un sistema que depende de la buena voluntad de las empresas. Si una farmacéutica decide no participar, no hay forma legal de obligarla. Mientras tanto, los precios de los medicamentos patentados siguen subiendo. En EE.UU., un medicamento como el imatinib (para leucemia) cuesta más de $100,000 al año. En India, antes de TRIPS, costaba menos de $200. Hoy, incluso en India, el precio sigue siendo 10 veces más alto que antes.

¿Qué pasa en los países más pobres?

Los 48 países menos desarrollados tienen una prórroga hasta 2033 para implementar patentes farmacéuticas bajo TRIPS. Pero eso no significa que estén preparados. Un informe de la CNUCED en 2020 reveló que 67 de esos países aún no tienen leyes para emitir licencias obligatorias. Muchos no tienen funcionarios capacitados para manejar patentes. Algunos ni siquiera tienen un departamento de salud que trabaje con propiedad intelectual. En promedio, cada país tiene 1.2 empleados a tiempo completo dedicados a este tema. Imagina que tienes que negociar con gigantes farmacéuticos con un equipo de dos personas.

El resultado es que los medicamentos esenciales siguen siendo inalcanzables. La OMS estima que el 80% de la brecha en el acceso a medicamentos en países de ingresos bajos y medianos se debe a patentes. Mientras que en EE.UU. el 89% de las recetas son de genéricos, en África subsahariana ese número cae al 28%. La diferencia de precio entre un medicamento patentado y su genérico puede llegar a 1.000 veces.

Una balanza equilibra ganancias farmacéuticas contra personas que alcanzan una cápsula de medicamento con exención temporal.

La crisis del COVID-19 y el intento de reforma

En octubre de 2020, India y Sudáfrica pidieron a la OMC una exención temporal de TRIPS para vacunas y tratamientos contra el COVID-19. La idea era simple: si se permite la producción masiva de genéricos, más personas podrán ser vacunadas. Después de dos años de negociaciones, la OMC aprobó una exención en junio de 2022. Pero tenía límites: solo cubría vacunas, no tratamientos ni diagnósticos. Además, no eliminaba las patentes, solo permitía una excepción temporal bajo condiciones complejas.

La exención no fue un triunfo. Fue un compromiso débil. Las empresas farmacéuticas lograron que se incluyeran cláusulas que limitaran su alcance. Aún así, fue un hito. Por primera vez, la OMC aceptó que una crisis de salud puede anular temporalmente las reglas de propiedad intelectual. En septiembre de 2024, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución que pide reformar TRIPS para garantizar acceso rápido a tecnologías de salud en futuras emergencias. Pero hasta ahora, no hay propuestas concretas.

El futuro: ¿seguirá TRIPS bloqueando el acceso?

La realidad es que TRIPS no se va a eliminar. Pero su forma de aplicarse puede cambiar. Algunos países están intentando crear alianzas regionales para producir genéricos. África está construyendo centros de producción en Sudáfrica, Senegal y Rwanda. Brasil y Argentina están trabajando juntos para desarrollar capacidades locales. El desafío no es solo legal, sino técnico y financiero.

Las empresas farmacéuticas siguen ganando. En 2022, el mercado global de medicamentos llegó a $1.42 billones. El 68% de esos ingresos vinieron de medicamentos patentados, que representan solo el 12% de las recetas. Mientras tanto, los países pobres siguen pagando precios de lujo por medicamentos básicos. Si no se reforma TRIPS, la ONU estima que para 2030, 3.2 mil millones de personas no tendrán acceso a los medicamentos que necesitan.

La historia de TRIPS no es solo sobre leyes. Es sobre quién decide quién vive y quién muere. Las patentes protegen a las empresas. Pero las vidas dependen de los genéricos. Y hasta que los países más débiles tengan el poder, la voluntad y el apoyo para usar las flexibilidades que ya existen, el sistema seguirá fallando.

¿Qué se puede hacer?

  • Los países deben fortalecer sus leyes nacionales para emitir licencias obligatorias sin demora.
  • Se necesita más apoyo técnico y financiero para que los países pobres implementen las flexibilidades de TRIPS.
  • Las organizaciones internacionales deben presionar para eliminar las cláusulas "TRIPS-plus" en acuerdos bilaterales.
  • La producción local de genéricos debe ser prioridad en la ayuda al desarrollo.
  • Los ciudadanos deben exigir a sus gobiernos que prioricen la salud sobre los intereses corporativos.

No se trata de ser contra las patentes. Se trata de que las patentes no se conviertan en una barrera para la vida.

¿Qué es TRIPS y cómo afecta a los medicamentos genéricos?

TRIPS es un acuerdo internacional de la OMC que obliga a los países a otorgar patentes de 20 años para medicamentos. Esto impide que otras empresas produzcan versiones más baratas (genéricas) hasta que expire la patente. Antes de TRIPS, países como India producían genéricos a precios muy bajos. Hoy, muchas naciones no pueden hacerlo sin enfrentar presión legal o comercial.

¿Pueden los países emitir licencias obligatorias para producir genéricos?

Sí, TRIPS permite licencias obligatorias en casos de emergencia de salud pública. Pero el proceso es complicado: requiere notificaciones formales, demostrar que se intentó negociar con la empresa patentaria, y limitar la producción al mercado interno. Países sin industria farmacéutica tienen dificultades para importar genéricos, a menos que usen el sistema de exportación de la OMC, que solo ha funcionado una vez.

¿Por qué solo se ha usado una vez el sistema de exportación de genéricos bajo TRIPS?

Porque el proceso es lento, burocrático y riesgoso. Rwanda importó medicamentos contra el VIH de Canadá en 2008, pero tardó cuatro años en completar el trámite. Se necesitó ayuda de Médicos Sin Fronteras y el PNUD. Muchos países temen represalias comerciales de EE.UU. o la UE, y no tienen personal capacitado para manejar los trámites. El sistema tiene 78 pasos administrativos y no está diseñado para ser rápido.

¿Qué son las cláusulas "TRIPS-plus" y por qué son problemáticas?

Son disposiciones adicionales que algunos países incluyen en acuerdos comerciales bilaterales, como el de EE.UU. y Jordania. Estas cláusulas extienden el plazo de las patentes más allá de los 20 años, retrasan la aprobación de genéricos, o limitan el uso de licencias obligatorias. Reducen el ahorro potencial en medicamentos en hasta $2.300 millones al año en países en desarrollo.

¿Cómo afecta TRIPS a los países más pobres?

Los países menos desarrollados tienen hasta 2033 para implementar patentes farmacéuticas, pero muchos aún no tienen leyes ni personal para hacerlo. El 67% de esos países no pueden emitir licencias obligatorias. Además, carecen de infraestructura para producir genéricos. Como resultado, dependen de donaciones caras o de medicamentos que no llegan a tiempo, lo que aumenta la mortalidad por enfermedades tratables.

¿Existe alguna alternativa viable a TRIPS para garantizar acceso a medicamentos?

Sí. La producción local de genéricos, financiada y apoyada por organismos internacionales, es la mejor alternativa. También existen iniciativas como el Pool de Patentes de Medicamentos, que permite licencias voluntarias, pero solo cubre una fracción de los medicamentos necesarios. La solución real es eliminar las barreras políticas y comerciales que impiden el uso de las flexibilidades ya existentes en TRIPS, y promover la producción regional de medicamentos esenciales.

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Valeriano Escudero

Valeriano Escudero

Soy Valeriano Escudero, un experto en el campo farmacéutico con años de experiencia en la investigación y el desarrollo de medicamentos innovadores. Me apasiona escribir sobre enfermedades, tratamientos y los últimos avances en el campo de la medicina. Además, me dedico a compartir información relevante y precisa con el público para promover una mejor comprensión de los temas de salud. Mi objetivo es ayudar a las personas a tomar decisiones informadas sobre su bienestar y mejorar su calidad de vida a través del conocimiento.

Comentarios (4)

wave
  • Eva Añón

    Eva Añón

    ene 11, 2026 AT 22:38 p. m.

    Esto es una vergüenza nacional. Mientras aquí gastamos millones en subsidios a empresas que ni siquiera fabrican nada, los que necesitan medicamentos mueren por culpa de unos papeles que ni entienden. ¿Y tú qué haces? Te quejas en internet. Yo ya no me sorprendo, somos un país de espectadores.

  • Diego Roque Reus

    Diego Roque Reus

    ene 12, 2026 AT 08:44 a. m.

    La crítica al TRIPS es, en esencia, una falacia moralista que ignora los fundamentos económicos de la innovación. Sin protección de propiedad intelectual, la inversión en I+D colapsaría. El modelo de producción de genéricos en India fue, en su día, un caso de externalidades negativas no internalizadas. La solución no reside en la exención, sino en la creación de mecanismos de financiación pública para la investigación, no en la expropiación de activos intangibles.

  • HERNAN VELASQUEZ

    HERNAN VELASQUEZ

    ene 12, 2026 AT 21:47 p. m.

    Entiendo que es un tema complejo, pero lo que me conmueve es que detrás de cada patente hay una vida que no puede acceder al tratamiento. No se trata de ser contra las empresas, sino de que el sistema no priorice el beneficio por encima de la dignidad humana. Si podemos mandar cohetes a Marte, podemos encontrar formas de que nadie muera por no tener acceso a un medicamento. No es utopía, es ética básica.

  • aguirre bibi

    aguirre bibi

    ene 12, 2026 AT 23:14 p. m.

    ¿Y si la verdadera pregunta no es cómo acceder a los medicamentos, sino por qué aceptamos que la salud sea un bien comercializable? La patente no es un derecho natural, es una invención jurídica. Y como toda invención, puede ser deshecha. ¿Quién nos dijo que la vida debía estar sujeta a contratos de licencia? Tal vez lo que necesitamos no es reformar TRIPS, sino desmantelar la lógica que lo sostiene.

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